Sin mucho que hacer.
Como toda historia, esta comienza vacía. Flotando en la nada de la cabeza de algún humano. Y es creada, elaborada y plasmada gracias al ocio y al tiempo libre de nuestro personaje, el cual es una persona bastante común en todo aspecto excepto en uno: no tiene alma.
Y al no tener alma, se convierte en una marioneta de sus sentimientos y de sus impulsos. Ahora bien... como puede una persona así salvar al mundo de su inminente destrucción??
Primero recorriendo el planeta en busca de su alma, para después salvar al planeta con el nuevo mundo de sentimientos, y mejoras que le traerá su espíritu perdido.
Aquí comienza el viaje de nuestro querido personaje, que por el momento llamaremos K.
Fue una mañana de lo más rara para él. Se dio cuenta de su vacío interno al caminar un buen rato hacia su universidad. La gente pasaba de recto de él como siempre. No era exactamente porque olía mal, porque no lo hacía. Creyó un momento que era por culpa de su forma de caminar. Siguiendo el pensamiento de Freud, y todo su lío psicológico con la familia, se dio cuenta que caminaba así por una decisión que tomó de niño. Quería parecerse a su padre... como ingenuamente todos hacemos alguna etapa de nuestras vidas. No podía ser eso, ya que en ese momento pasaba por su lado alguien que de verdad caminaba, para la mayoría de las personas, horrible. Luego se le acordó que la mayoría de la gente no ve conscientemente la manera de caminar de la mayoría de las personas, al menos que estas sean exageradas.
La persona que estaba caminando a su lado de verdad lo hacía mal. Parecía que estaba cojo, o que tenía un problema en la espalda. La verdad es que parecía que sufría de las dos cosas. Incluso ese singular personaje parecía ser notado, porque mientras caminaba daba "cincos" (arcaica manera de saludar de los hombres, que consiste en chocar las palmas fuertemente contra otro ser de la misma especie) de distintas personas que nuestro personaje pre K conocía desde hacía tiempo, pero que nunca entabló amistad, o hasta conversación. No... no era su forma de caminar. Se acordó entonces que siempre tiene que preguntar por las cosas unas dos o tres veces antes de que las personas se percaten de que se les está preguntando algo. Desde que era niño se preguntó si es que esa era la forma correcta de interactuar en sociedad, pero viejo y desgastado como se sentía ya no se lo preguntaba. En esto iba pensando el queridísimo pre K cuando sus pies lo llevaron hasta el baño de su universidad. Ahora, que los pies te lleven a un lugar sin consentimiento del gobierno central de la cabeza, el cuál está regido por una democracia de lo más débil que llamamos "filosofía de vida", es señal de que revolucionarios pensamientos inconscientes están comenzando a tomar partes del cuerpo. Al darse cuenta las autoridades locales del lugar en el que estaba, en vez del lugar donde debería estar, alertaron al jefe mayor del cerebro. Nuestro prototipo de K se encontraba viendo su reflejo en un espejo. Se preguntó mas bien... ¿por qué nunca podía verse a los ojos cuando se encontraba frente a su imagen? Al fin y al cabo, ahora que se daba cuenta, uno está tan acostumbrado a su imagen que ya ni digna a verse a los ojos cuando se vé en un espejo. Decidió hacerlo. Y ahí mismo se dio cuenta.
No tenía brillo. Asustado salió del baño y paraba a la gente para cerciorarse de que efectivamente, ellos sí tenían brillo. No podía creerlo. Comenzó a hacer pruebas para ver si le faltaba efectivamente el alma o no. Veía si su aliento dejaba alguna señal en los vidrios, preguntándole a la gente (claro, unas tres veces) si es que le sentían algún tipo de olor.
Solo tiene que preguntarse el lector si esta es una conducta socialmente aceptada para que se dé cuenta que la gente se alejaba y lo miraba como si fuera alguna clase de loco.
Deambulando en su cuarto durante un rato, se percató de que tanto en libros como en películas la mejor manera de recuperar su alma era viajando. No importaba donde. Y como no tenía nada que perder, como la mayoría de la gente de su edad, comenzó los preparativos de su viaje.
Decidió, poco antes de ponerse en marcha, olvidarse su anterior nombre, ya que le parecía hipócrita tener un nombre sin consultarle a su alma si le gustaba o no.



0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home