lunes, octubre 24, 2005

Escupiremos al cielo orgullosos, mientras nos rasgamos las ropas estando desnudos. Esperaremos que nos caiga el escupitajo, mientras lloramos nuestra estupidez y nos revolcamos en nuestra ignorancia. Nos llamamos miserables, nos gritamos detestables... llenándonos del odio necesario para actuar. ¡Actuar! No como nuestros instintos nos incitan cuando estamos desbocados por la adrenalina de la euforia, sino como nuestra fría mente sabe: Destruyendo primero a ese ser interior, antes de ir por el exterior.
Y si al comienzo eramos ideólogos viviendo del cielo, para pasar a ser materialistas viviendo de la racionalidad, ahora seremos híbridos...
Y si Él lo es todo, entonces todo sufrirá por él.