-¡¡¡¡¡¡Kdaiouhsdbjakf
quidaks
ero lkadss
queaskdn af
leafd aflkj
quiaer
teslkja ajfd
lakafj afjlk
liakljfd
bertalkjfh
adlkl
adsqw
loirwe
s poiakd
solkjlads
dakkl
dos!!!!!!- Rugió el capitán. Eufórico y triunfante se sentía mientras terminaba estas palabras (o balbuceos incomprensibles)... con alguna clase de espasmos semi-epilépticos, o alguna posesión de un demonio desconocido le pareció a un cabo que le hiba a dejar la libertad en polvo recaudada(tal vez está aguantandose de ir al baño, pensaba este).
-¡¡¡Eso es!!!- se dijo después de un momento el cabo - ¡¡¡Está poseído por quién sabe qué y se convertirá en un muñeco diabólico en tres horas, y se llamará Chuki y cobrará una venganza contra el mundo que será documentda lo suficientemente bien la primera vez como para hacer secuelas, precuelas, y muchas eluas!!!- y corrió hacia sus compañeros gritando su suposición a viva voz, botando la esperanza en polvo (que la consiguió de un niño que esperaba una pelota se regalo, porque era su cumpleaños, pero que nunca la tuvo por razones cabísticas).
El capitán estaba demasiado ensimismado en su tarea como para enojarse con un cabo que, al fin y al cabo... es un cabo. Vió si alguna reacción provocaban sus palabras en la libertad. La libertad se levantó. Miró a su alrededor. Hizo algunos movimientos con sus brazos y cabeza. Comenzó a saltar en círculos, se mordió un labio, hacía muecas, y luego... miró fijamente al capitán. Este estaba con una cara de espectativa, y con un brillo de codicia en sus ojos. Comenzaba a impacientarse mientras la libertad ejecutaba: sus rituales (según el capitán)... sus ejercicios matinales (según la libertad). El capitán comenzaba a sudar por la espectativa... su presión sanguínea estaba en aumento... su inciente impaciente ya le daba punzadas a su paciente conciente... este no era hombre de espera. La libertad saltaba mientras pronunciaba sonidos inentendibles con su riñón derecho. Y de repente... se echó en el piso, y automáticamente se durmió. El capitán no podía aguantar más. Comenzó a retarle, gesticulando, como ya explicamos, palabras inentendibles mientras su cuerpo expresaba su impaciencia mediante movimientos violentos, gritos, y patadas a una caja. En ese momento, entraron a la tienda ocho cabos vestidos de curas (uno parece que se confundió y vino vestido de marinero), y gritaron al casi-unísono:
-¡Va de retro Satanás!- (el único que se equivocó fue efectivamente el marinero... que gritó algo así como "-¡Mujeres y niños primero!-" pero nadie le dió bola). Estos marineros comenzaron a lanzarle agua "bendita" hecha en casa.
El capitán ya no podía más. Se preguntó una vez mas "¿Qué hice para merecer esto?". La caja en la cual delegaba toda su furia le indicaba al capitán su estado... este sería: Roto.
La frustración del capitán se vió una vez más convertida en rabia y la expresó de la manera más tangible acorde a su realidad... le dió una patada al marinero. Este gritó por sus espinacas... pero nadie le dió bola. Los curas, le saltaron al capitán mientras uno le leía pasajes de la biblia, otro le daba cachetadas gritando "-¡¡¡Fueeeeera Demonio!!!!-" y otro le tiraba agua bendita a la cabeza (muy imposibilitado de su tarea por culpa de unos cuantos curas que lo agarraban).
El capitán comenzó a gritar gesticulaciones...
-¡¡aksdfjanBasakdsta iadsdioadsttas!! ¡¡Basjopitaljk!! ¡¡¡¡Lifklasber;jlsadtadkl enljkafjaufjdhflaihjda!!!! ¡¡¡¡Dadjnkkjnme huafsuoi lihkberbvstad!!!!-
Estas traducidas a:
"-¡¡Basta idiotas!! ¡¡Basta!! ¡¡¡¡Libertad enjaulada!!!! ¡¡¡¡Dadme su libertad!!!!-".
Lo único que logró fue que el cura de la biblia gritara más fuerte las palabras de su profeta (llamando la atención a los soldados rasos de afuera), el otro pasó de las cachetadas a los puñetazos, y el del agua bendita gritaba que le abrieran la boca al capitán para darle de tomar el santo brebaje. Mientras tanto el marinero sacó de una de las cajas un acordeón y se puso a tocar mientras cantaba
"-¡¡¡Popeye el marino soy!!! ¡¡¡Popeye el marino soy!!! ¡¡¡Comiendo espinaca, me gustan las flacas, Popeye el marino s...!!!-"
¡¡¡ZOOOOOCOOOO!!! Un objeto bastante parecido a una bota chocó en la esquina izquierda superior, justo debajo del ojo, pero arriba del pómulo. El resultado de un intercambio de energía tan grande puede ser resumido de dos formas:
Primera.- Un objeto en reposo recibe un intercambio de energía en cuestión de segundos, y gracias a las leyes de cinemática e inercia de la naturaleza sale disparado para el mismo lado que el objeto que le chocó, pero con la diferencia de que el objeto chocante se queda estático y cae.
Segunda.- Los nervios de la región afectada alertan al cerebro que algo las aplastó (dolor) y que se sufre de una fuga de sangre de los tubos transportadores (hemorragia), pero que el líquido no sale y está acumulándose en la región afectada (morete). El cerebro manda glóbulos blancos a luchar y ayudar a el cese de expansión del derrame(inflamación), mientras las plaquetas cierran y reemplazan los tubos rotos.
Tercera.- Au.
El marinero salió disparado como un proyetil de la carpa del capitán. Este había podido escapar de tan ridículo suceso gracias a sus dotes de capitán y años de sufrimiento físico, que se demostraban con un estado corporeo semi-ropero (por algo era el capitán). Con unos cuantos golpes, un puñete y un patada (como dicen por este país) se libró de los curas... que se encontraban todos dramáticamente tirados en el suelo, uno sobre otro, bastante moreteados y lanzando pequeños gemidos causados por un sufrimiento somático... (uno estaba tarareando "-Popeeeye el mariiino...-").
Luego de propinar un puñete y un patada a los ridículos, el capi (como lo apodaban los sectores mas retro del regimiento) con una patada al aire sacó volando su zapato, agarrándolo en el aire, apuntando a su presa, y... y ya describimos lo que le sucedió al pseudo-Popeye.
El marinero se arrastró un poco por el piso, luego de chocar con unas cajas externas. Sudoroso, inflamado y un poco aturdido, se movió hasta la caja mas cercanas. Comenzó a buscar frenético algo... sacó una lata. La abrió de un apretón, y se comió las espinacas de su contenido. No sabía que debe comer tal vez muchas durante un tiempo (meses) para que estas hagan, tal vez, el efecto deseado (fuerza)... pero el placebo es lo que importa.
El capitán miró a la libertad. Esta se encontraba ya despierta.
-¿Que te ocurre libertad?- le dijo el capitán en su idioma libre ya descrito(pero que da flojera re-describirlo porque consume tiempo, energía mental, ganas y... y... y bueno, para seguir las quejas lean Depressus Inoperantes)-De repente te callaste-
El capitán se sentía bastante libre al hablar de esta manera. Comenzó a escucharse más fluido, seguro, y tranquilo. Recogió la esperanza en polvo que había soltado el cabo 1075 palabras mas arriba. -Tendré que embutirte con esto... para que reacciones- Comenzó a acercarse a la libertad con una mirada casi de locura en sus ojos. La libertad, estaba tranquila porque sabía que si el capitán se volvía loco por fin sería libre del dictatorial gobierno de su conciencia. El capi le agarró del cuello... con un esfuerzo casi minúsculo le abrió la boca a la libertad, y justo cuando estaba por empezar a embutrile... chachachachaaaaan!... llegó el marinero! Con una patada en la nuca logró hacer desistir al capitán en sus planes maquiavélicos, con un puñete en el estómago logró vengar a sus compañeros, con un codazo en la sién se vengó él, con un giro penetrante le dejó sin sentido, y con media hora de patadas al capitán en el suelo... ¡¡¡¡se hizo capitán!!!!
-Ay!- dijo la libertad- no se dió cuenta el antiguo capitán, de que liberé a sus hombres desde que me atrapó...